Amo a los gatos
de cualquier raza y sobre todo a aquellos desprotegidos
por el abandono. Compartiendo y recorriendo su mundo,
cuidándolos, conociéndolos y admirándolos,
comencé a pensar en buscar un gato diferente
a todos los que conocía hasta ese momento.
Piloteando el internautico
ratón durante muchas noches, me encontré
con los maravillosos Bosques de Noruega.
Cuando los descubrí
su mirada, su porte, tamaño y semejante despliegue
de belleza felina se hizo para mi irresistible,
este era el gato que soñaba, este era el
gato que quería.
De España
me llegaron las primeras respuestas.
Había un
gato en Argentina comprado en el año 1999,
pero no era apto para cría, estaba castrado
para ese momento.
|
En
junio de 2001 llegó mi primer Bosque
de Noruega, Gustavo Index Madrid. Tenia tres
meses, ese día fue inolvidable, el
pequeño Bosquecito estaba conmigo,
reclamando mimos y caricias después
de estar más de 16 horas dentro de
su carrier, en su largo viaje a Sudamérica.
Entró
tan rápido a mi casa como a mi corazón.
A partir de convivir con él comprobé
que todas las características que tanto
me habían seducido se cumplían
como un reglamento. Su aspecto imponente,
picardía, carácter e inteligencia
iban acompañados de un temperamento
tranquilo y sumamente cariñoso. Dócil,
simpático y juguetón, me sentía
fascinada, era un gato espléndido.
|
|
Despacio, pero
sin detenerse, seguía creciendo en mi la
idea de criar esta raza, imponente en estilo y belleza,
en el país.
Quería contribuir
al conocimiento y desarrollo del Bosque de Noruega
en Argentina y América Latina. Era todo un
desafío, trabajar mucho y a conciencia, seguir
el ejemplo de quienes tanto hacen para preservar
la raza y colaborar desde aquí para mantener
su pureza y características.
Además,
y esto hace a un deseo personal, para disfrutar
de la presencia majestuosa de los Bosques de Noruega
en mi casa.
Gracias a todos
los criadores Europeos que me ayudaron dándome
información sobre la raza, aconsejándome
y fundamentalmente a aquellos que han aceptado que
sus gatos estén hoy en Argentina y en mi
criadero, cuando hasta entonces no había
antecedentes de criaderos de Bosques de Noruega
en Sudamérica.
|
Gracias
a los criadores Argentinos que desinteresadamente
colaboraron y me dieron su mano para entrar a este
mundo totalmente desconocido para mi.
Gracias a la Asociación
Felina Argentina – AFA – que alentó
permanentemente la llegada al país de una
nueva raza, allanando el camino de dudas e incertidumbre.
Gracias a mi familia
por el apoyo incondicional y la colaboración
permanente, sin ellos no hubiera podido. |